HOUSTON – Una madre en Houston que dice que cruzó a Estados Unidos de manera ilegal y ha vivido aquí por más de 20 años está compartiendo su historia después de lo que ella creyó era ayuda migratoria legítima y que terminó en presión, amenazas y exigencias de dinero.
Habló en entrevista uno a uno con el reportero de KPRC 2 News, Ricky Muñoz, y pidió no ser identificada por motivos de seguridad. Dijo que sabe que su estatus migratorio es controversial y que entiende que muchos televidentes no están de acuerdo con personas que cruzan la frontera ilegalmente. Aclaró que no está pidiendo simpatía. Dijo que decidió hablar porque personas como ella suelen ser blanco precisamente por su estatus.
Por qué decidió venir a Estados Unidos
Durante la entrevista, se le preguntó por qué, entre todos los países del mundo, decidió venir a Estados Unidos.
Dijo que su decisión estuvo basada en sobrevivir y buscar estabilidad. Describió violencia, dificultades económicas y falta de oportunidades en su país de origen. Dijo que Estados Unidos representaba seguridad, trabajo y un futuro para su familia, aun cuando llegar implicara riesgos.
Relató que el trayecto tomó meses. Viajó por distintas regiones, cruzó fronteras y finalmente entró a Estados Unidos sin autorización legal. Dijo que llegó con muy poco, más allá de la esperanza de poder salir adelante trabajando.
Su vida en Houston sin estatus legal
Dijo que se estableció en Houston hace más de dos décadas. Consiguió trabajo estable, pagó renta, crió a sus hijos y se mantuvo alejada de problemas. Dijo que siempre ha vivido consciente de que está aquí ilegalmente y de que un error podría cambiarlo todo.
Aseguró que sus hijos son la razón por la que se queda. Dijo que todas sus decisiones giran en torno a mantenerlos seguros y unidos.
El miedo tras una deportación familiar
Ese miedo se intensificó después de que un familiar cercano fuera deportado.
Describió cómo empezó a vivir en constante alerta, mirando antes de salir de casa y preocupándose por qué pasaría con sus hijos si a ella se la llevaran. Dijo que el miedo comenzó a controlar su vida diaria.
Ese miedo fue lo que la llevó a buscar ayuda migratoria. Aclaró que no buscaba garantías ni atajos, solo información y orientación de alguien que creyó calificado.
El contacto que lo cambió todo
Dijo que alguien la contactó diciendo ser abogado de inmigración. Los mensajes sonaban seguros y urgentes. Le dijeron que había ayuda disponible y que el proceso podía avanzar rápido.
Le pidieron enviar dinero. Más tarde, le dijeron que tendría una reunión migratoria formal por Zoom.
La llamada por Zoom que creyó real
Dijo que la llamada por Zoom parecía oficial. Las personas en pantalla se identificaron por nombre y se presentaron como un abogado y un agente de inmigración. Le preguntaron por qué quería quedarse en Estados Unidos y le indicaron mantener el orden durante la llamada.
Dijo que la persona que afirmaba ser agente migratorio llevaba lo que parecía un chaleco de ICE. El lenguaje, el tono y el ambiente hicieron que pareciera una audiencia real.
La llamada se detuvo por varios minutos. Cuando regresaron, le dijeron que su caso había sido aceptado.
La exigencia de dinero
Dijo que después le informaron que debía pagar 3,860 dólares para que el abogado enviara un money order a inmigración. Explicó que previamente ya había enviado 2,000 dólares siguiendo las instrucciones que le dieron.
Dijo que se sintió atrapada. Cuestionar el proceso le parecía peligroso debido a su estatus migratorio. En ese momento, el miedo pesó más que las dudas.
Las alertas que señalan los abogados de inmigración
La abogada de inmigración Molly Full revisó los detalles del caso y dijo que hay varias señales de alerta claras.
Full explicó que ningún abogado puede garantizar un resultado migratorio. Las decisiones las toma el gobierno federal, no los abogados. Promesas de aprobaciones rápidas o resultados seguros deben levantar sospechas inmediatas.
Dijo que los casos migratorios toman tiempo y dependen de muchos factores, incluyendo el historial migratorio completo de la persona, su familia y cualquier contacto previo con autoridades. Si alguien ofrece una solución sin hacer preguntas detalladas, eso es una señal de alerta.
También explicó que un recibo de USCIS no significa que un caso haya sido aprobado. Solo confirma que se recibió una solicitud y el pago. Señaló que algunos estafadores presentan solicitudes para beneficios que la persona no califica, sabiendo que aun así llegará un recibo, y luego usan ese documento para convencer a la víctima de que el caso avanza.
Agregó que ciertos reclamos, como solicitudes conjuntas con el gobierno o aprobaciones extremadamente rápidas, son muy raros bajo las políticas actuales y deben ser cuestionados.
Full también advirtió sobre la forma de pago. Dijo que los abogados legítimos suelen usar contratos escritos, cuentas oficiales y procesos claros. La presión para pagar de inmediato o por métodos inusuales es otra señal de alerta importante.
Advertencias de las autoridades federales
Las autoridades federales dicen que la suplantación de funcionarios gubernamentales es un problema creciente.
Aclaran que ninguna agencia gubernamental, local, estatal o federal, pedirá dinero o información personal a cambio de tomar acción en un caso. Amenazas relacionadas con deportación, arresto o urgencia son tácticas comunes para presionar a las víctimas.
También advierten que entrevistas donde se exige dinero o se amenaza con acciones migratorias no forman parte de ningún proceso legítimo.
Hacerse pasar por un funcionario o agente del orden es un delito grave y puede conllevar penas severas.
Información importante para reportar y recuperar dinero
Las autoridades federales indicaron que las víctimas de fraude financiero deben presentar un reporte en ic3.gov lo antes posible.
Explican que actuar rápido es clave, especialmente si el dinero fue enviado por banco o transferencia, ya que reportar de inmediato aumenta las posibilidades de detener o recuperar los fondos.
Por qué decidió contar su historia
Dijo que entiende que su historia será juzgada desde el punto de vista de la política migratoria. Aseguró que no busca debatir leyes ni justificar su situación.
Dijo que su objetivo es advertir a otras personas que viven con miedo y que pueden dudar en cuestionar a alguien que parece tener autoridad.
Aseguró que el miedo la hizo vulnerable y espera que su experiencia ayude a que otros se detengan antes de confiar en algo que solo parece oficial.